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Ruta por la tierra del cántaro y la resinaITINERARIO A REALIZAR

           Conoceremos con esta ruta las tierras que se encuentran al sur de la Sierra de Inodejo y al norte del río Duero. Para recorrerlas saldremos de Soria por la N-111 e inmediatamente, a menos de tres kilómetros, cogeremos la carretera hacia Berlanga de Duero. Siguiendo esa carretera nos encontraremos con pueblos rodeados de extensos pinares que producen resina. En el primero de ellos Quintana Redonda, nos desviaremos hasta Cuevas de Soria, para visitar la villa tardorromaana. A lo largo del itinerario podremos disfrutar de interesantes pueblos con iglesias románicas, en las que nos debemos detener. Al llegar a Fuentepinilla, tomaremos el camino que nos lleve a Tajueco y sus alrededores, y desde allí, a los tranquilos bosques de Bayubas y Valdenebro. Por la tarde se volverá a Soria por otra ruta, donde admiraremos el portillo de Andaluz y Matamala y Tardelcuende.

Tierra de cántaro y de los pinares resineros

Iglesia de la Asunción (Los Llamosos)           En toda la mancha forestal del centro de la provincia, la especie que la puebla es el pino negral, productor de resina, que fue la materia prima, antes de los plásticos, para el aguarrás, la colofonia y sus derivados. Con toda la artesanía que el pino requiere hasta en el tiempo de su tratamiento: el marcado de los pinos a sangrar, picas y remasas, tarros y barricas.
           Y con la zona de los pinares resineros coincide en buena parte la Soria "del barro". La alfarería tradicional y más diversa: Boos, Quintana Redonda y Tajueco, pueblos a toda costa alfareros y emblemáticos. Uno, Quintan, con sus cerámicas negras, y su cuarteta o díptico: "En Quintana Redonda -los canteros- hacen de tierra roja -cántaros negros". Tajueco y Boos, cerámicas rojas, lisas o vidriadas aunque de traza bien distinta.

DE RUTA

           Ya en la carretera local de Soria a Berlanga nos encontramos en la llanura de Navalcaballo, y en un pequeño altozano la población de Los Llamosos, donde realizaremos la primera parada para admirar la iglesia de la Asunción, original templo de factura románica con elementos mozárabes. De las más antiguas de la provincia, datada en el primer cuarto de siglos XII, es pequeña, de apariencia humilde, con una portada de arco de herradura, sencillamente decorada, y rudos capiteles con animales afrontados y hojas de bulbo. La influencia musulmana se ve en la curva del ábside, que es también de herradura.
Lavadero
           Antes de llegar a Quintana Redonda, un desvío a la derecha nos llevará hasta Izana, casi despoblado entre encinas, y que conserva otra sencilla iglesia de la misma época. También con influencias mudéjares, de pobre fábrica. En el interior, hay una pila bautismal románica decorada con arquerías y la talla de la Virgen del mismo estilo, una de las pocas de la zona.
           Desde allí llegaremos a Las Cuevas de Soria, a los pies de la sierra de Inodejo. En este pueblo de buenos ejemplares de arquitectura popular de la zona, destaca la iglesia de San Pedro, que conserva un interesante retablo gótico del XV. Pero el mayor foco de interés serán los restos arqueológicos de una villa tardorromana.
           Habrá que visitar también su museo etnográfico situado en la planta baja de un edificio, con fondos del pueblo, donde se puede admirar aperos de labranza agrícolas y ganaderos y útiles y muebles de la casa.

Los cisqueros

           Cuevas de Soria también tiene pinares pero más monte de roble y encina, santos mártires y villas tardorromanas. La industria rural del cisco y su interesante comercio fue la actividad más importante en Cuevas de Soria. A nivel de ceremonia y fiesta, renace cada año, ahora, desde hace una década la gigantesca cisquera el primer domingo de marzo.

VYacimiento arqueológicoilla tardorromana de Cuevas de Soria

Plano General de la Villa Romana de Cuevas de Soria           Datada en los siglos III y IV d. C., corresponde a la mansión de un terrateniente que poseía los terrenos circundantes a modo de explotación agraria y ganadera.
           La casa se articula en torno a un patio central con peristilo al que abren las diversas dependencias. De planta simétrica en su eje principal se sitúa, al extremo Norte, una habitación absidiada de grandes dimensiones.            En el lado Sur se dispusieron los baños y otras dependencias como almacenes y quizá cocinas. El área de los baños tuvo falso suelo, hueco, para la circulación de aire caliente y las habitaciones principales y el peristilo fueron pavimentados con mosaicos.
           En una área aún no determinada, alrededor de la casa debieron construirse, con materiales más endebles, las viviendas de siervos y trabajadores.

QUINTANA REDONDA

Iglesia de Quintana Redonda           Quintana Redonda, entre pinares, es uno de los mayores pueblos de la zona, con un censo de casi 400 habitantes. Tiene esta localidad un palacio blasonada de buena factura y espléndidos jardines, que pertenece y habita la familia González de Gregorio. Se puede disfrutar de la naturaleza en los parajes acondicionados como merenderos y aprender el arte de la alfarería en el taller de Evelio Amaz, donde se realiza uno de los pocos ejemplos de cerámicas negras de la península. Si aprecia la bollería pase por su panadería antes de continuar camino.

CAMINO DE FUENTEPINILLA

           Entre Quintana Redonda y Fuentepinilla, el camino está salpicado de pequeños pueblos, todos ellos con restos de románico. Son las localidades de Osonilla, un despoblado donde la sencilla iglesia está casi en ruinas; La Seca, y Osona, cuyo templo es más interesante. San Antonio conserva la portada elegante y de fina decoración, que se abre en un resalte, coronado por una cornisa ajedrezada con decorados canecillos de cabezas humana y animales. En la enjuta, un curioso relieve de un obispo en un arco de medio punto.

FUENTEPINILLA

           En Fuentepinilla buscaremos en las afueras el rollo que delata su condición de villa. Perteneciente al señorío de los condes de Aguilar, conserva el palacio del siglo XVI y otras cosas nobiliares con escudo. Tiene puerta de entrada a la villa, también blasonada. De su iglesia parroquial debemos destacar la portada románica de mediados del XII. El resto es gótico. Por último, y ya saliendo de la villa por el camino que nos conducirá hasta Tajueco, entre los pequeños huertos, el puente romano sobre el río Andaluz.

DESVIO A RIOSECO

Puente románico           Cerca de Fuentepinilla y por una carretera local, se llega a Fuentelárbol, que debe su nombre a una fuente ya a un olmo enorme ya desaparecido por culpa de la grafiosis, ambos frente la iglesia de la Asunción románica de mediados del siglo XII, con pesada torre y sencilla portada.
De camino a Tajueco, pasaremos por Valderrodilla, donde realizan una romería hasta la ermita dedicada a la Virgen de la Soledad. Desde allí nos podremos acercar a Rioseco de Soria, pasando antes por Torreandaluz, entre campos de cereal y donde nuevamente podremos admirar la arquitectura románica en su parroquial, que conserva la torre de está época y la portada del mejor románico de la provincia, según el historiador Gaya Nuño. Está fechada en la primera mitad del siglo XII y formada por cuatro arquivoltas de distinta decoración, abilletada, en doble zig-zag, baquetonada y lisa. De calidad son su capiteles, tres de ellos historiados representando una lucha entre dos jinetees, la pelea de un hombre con un león y el mejor de los tres, al que se asoman cuatro músicos. Es ésta otra localidad que ha creado una colección etnográfica, ubicada en las escuelas, junto a la iglesia, donde destaca la colección de trajes populares y objetos relacionados en el hilado.

RIOSECO DE SORIA

           La villa de Rioseco de Soria, que conserva picota, tiene iglesia con ábside románico, también del XIII, decorado por nueve arcos ciegos de medio punto y canecillos con figuras humanas. En las afueras hay una ermita, la de la Virgen del Barrio, de origen románico.

TAJUECO Y LOS PINARES DE BAYUBAS

Haciendo porrones           Debemos volver a Valderrodilla para retomar el camino hacia Tajueco, otro lugar de alfareros, donde los cacharros son rojos con toques de color amarillo vidriado. Es una cerámica muy sencilla y utilitaria. El único objeto de decoración es el original botijo de campanario, único en España. En el alfar de Máximo se pueden observar cómo se realiza la transformación del barro rojo en esa cerámica sencilla y útil, a base de innegable maestría en el manejo del torno.
           Siguiendo nuestro itinerario nos adentraremos en los espesos pinares que rodean a las dos Bayubas. De arriba, más pequeño; más populoso el de Abajo, pueblo de trazas modernas - posee un aire de progreso y riqueza gracias a las ganaderías de la resina -, con una ermita, la de Santa Agueda, que fue primitivamente románica, y buenos parajes para descansar como sus piscinas municipales, la Fuente de la Rana y la del Ladrón, que serán su mayor atractivo turístico. En sus bosques se puede observar el trabajo de los resineros, que descortezando el tronco del pino, lo hace sangrar recogiendo el líquido ámbar en toscos tarros de barro. Se conforma así un pinar distinto al de otras zonas de Soria ya que el pinus pinaster o negral es más chaparro, de grandes piñas y largas acículas, que muestra su tronco herido. Esta actividad resinera está hoy en desuso pero fue importante fuente de ingresos para esta zona.

La resina en baja

           Zona próspera por su riqueza forestal que determinó la economía boyante de los municipios, por sus abundantes ingresos ya que en todos estos pinares no se dio la circunstancia del derecho vecinal pues que suelo y vuelo eran concejiles. Aunque si se pretendió no hace mucho tiempo respetar algunos derechos en derrama de subproductos para compensar a los vecinos de la custodia y defensa de sus propios montes.
           Toda la zona pinariega y resinera está sembrada de monumentos románicos interesantes: Andaluz y la tierra de Fuentepinilla. El rollo de mármol de Rioseco o la original dehesa de Fuentelárbol, cercada de piedras de moler, que siempre se llamaron muelas.
           Cerca se encuentra Boos, Valverde de los Ajos y Valdenebro, éste último pueblo con románica iglesia dedicada a San Miguel, de ábside decorado con cinco arcadas ciegas.
           De Valdenebro, por la comarcal 116, y después de pasar Hortezuela, llegaremos a un desvío que nos conducirá de regreso a Soria.

ANDALUZ

Andaluz           Pero aún nos queda por ver uno de los enclaves más interesantes de la zona: el cortado del río Andaluz, que discurre bajo puente romano, entre dos impresionantes moles de piedra, y donde se asienta el pueblo del mismo nombre, bautizado así por haber sido repoblado por gentes del sur en el siglos XI. Tuvo esta localidad el primer fuero de Castilla, otorgado en el año 1089, en tiempos de Alfonso VI, por el conde Gonzalo Nuñez.
           Otro rasgo de su importancia en época medieval es su magnífica iglesia de San Miguel, en la parte más elevada del pueblo. Es uno de los templos más antiguos de la provincia, datado en el año 1114 y realizado según la misma inscripción por Cipriano Pirano. Muchos son sus puntos de interés: la portada meridional donde descubrimos en los capiteles, dragones alados de influencia oriente, y sobre todo la galería porticada, que tenía tres frentes (al sur, al oeste y al este, ésta última desaparecida). La excelente decoración de sus capiteles es de tipo vegetal y geométrico: voluta, rosetas, palmetas, bulbos, debiéndose prestar especial atención al cuarto capitel, protogótico, con racimos y hojas de vid. La galería se culmina con modillones decorados con cabecitas. Desde allí se divisa un espléndido paisaje de campos de cereal bañado por el curso del río Andaluz y el cercano Duero.

CAMINO SORIA

Pinares           Antes de volver y si el viajero aún no está cansado puede pasarse por el museo etnográfico de Valderrueda o cogiendo un desvío, enfrente de Fuentepinilla, llegarse hasta Matamala de Almazán, dejando a la derecha un desvío a Centenera de Andaluz.
           En Matamala, más pinares donde buscar en otoño níscalos, con merenderos para disfrutar del entorno natural. Lugar de interés es la antigua fábrica resinera, hoy cerrada, que debería ser recuperada como atracción turística, y sus alrededores, donde se pueden ver sorprendentes y gigantescas secuoyas centenarias, únicas en la provincia.
           Acabaremos el recorrido pasando por Tardelcuende, la población con mayor número de habitantes de esta zona, con fuentes acondicionadas para recreo como la de la Mora y Aguaclara y una de las primeras piscinas municipales de Soria. En este pueblo vio la luz el historiador soriano Gaya Nuño.