EL
BURGO DE OSMA
y poblaciones
de la zona
BURGO DE OSMA
La
bondad de la vega y la protección de los cerros que la
flanquean al sur, debieron ser determinantes para el asentamiento
de la población en la Edad Media.
En
principio se eligió el lugar que actualmente ocupa la
Villa de Osma, pero pronto se produjo un desplazamiento hacia
el otro lado del río en lo que entonces era el arrabal,
que posteriormente se convertiría en burgo y de ahí
su nombre: El Burgo de Osma.
El
Burgo de Osma es sede episcopal, por lo que las principales creaciones
artísticas de la Villa, están en relación
con los prelados y los miembros del cabildo catedralicio. Así,
la Catedral el monumento más importante de toda la provincia,
la Universidad de Santa Catalina, el Palacio Episcopal, o el
Hospital de San Agustín fueron fundaciones de hombres
de iglesia, pero también las murallas o incluso
el Ayuntamiento se levantaron por intervención de los
obispos.
La
calle que une la Plaza Mayor con la Catedral, esta llena de casas
de uno o dos pisos que en la planta inferior tienen soportales,
formados unas veces por columnas de piedra y otras por simples
pies derechos de madera. Estos soportales daban cobijo
a los tenderetes de los comerciantes.
En
la actualidad el Burgo de Osma mantiene su sede episcopal.
A
escasa distancia de la ciudad hay un cerro cuya cumbre fue colonizada
por unos primitivos pobladores en la Edad del Bronce. Después
se transformó en un asentamiento celtibérico de
arévacos, como lo fue Numancia.
La
urbe, cuyo nombre fue Uxama,
se extendía por un área de cincuenta hectáreas,
y era por lo tanto una de las ciudades más importantes
de la región.
Del
castillo de la ciudad propiamente dicho se conservan
parte de sus muros. Aunque no se puede concretar la fecha de
la construcción, sus orígenes quizás se
remontan al siglo IX.
Burgo
de Osma se convirtió en una ciudad fortificada gracias
a una soberbia muralla
que mandó
levantar el obispo Montoya en 1.458.
La Catedral es el monumento mas destacado del Burgo
de Osma y de la provincia de Soria. Su aspecto actual es producto
de intervenciones que, con algunos restos de época anterior,
fundamentalmente van desde el siglo XIII al XVIII, conformando
un edificio donde los diferentes estilos conviven en armonía.
La
arquitectura del templo se realza con excelentes labores escultóricas
que alcanzan su mejor expresión en la fachada principal.
La
portada está formada por un zócalo de arquerías
ciegas decoradas con motivos vegetales estilizados. Sobre esta
parte se colocan seis esculturas de personajes bíblicos:
Moisés, el arcángel San Gabriel y la Virgen, a
la izquierda y la reina de Saba, Salomón y Judith al otro
lado. En
el dintel donde se representa la Dormición de la Virgen,
aparecen los Apóstoles distribuidos en dos grupos
que flanquean el lecho mortuorio sobre el que dos ángeles
elevan el alma de Maria al cielo.
En
el parteluz aparece la figura de Cristo enseñando sus
llagas. Se trata de una escultura de finales del siglo XV.
El
tímpano se decora con un sencillo jarrón de azucenas
colocado en 1.885 para suplir una desaparecida pintura mural
del Juicio Final.
Sin
duda el aspecto más llamativo del exterior del templo
es la torre, que con sus setenta
y dos metros de altura se eleva por encima del caserío.
La primitiva torre se levantaba junto a la puerta de entrada
en el brazo sur del crucero y aunque se trató de mantener
firme su estructura acabó por caerse en 1.734.
En
la Capilla
Mayor, el
presbiterio está cerrado por una excelente reja realizada
en 1.515 por Juan Francés. La reja de la capilla mayor
es una de las grandes realizaciones de la primera época
de este escultor de hierro. Las rejas que cierran el presbiterio
por los laterales se realizaron en el primer cuarto del siglo
XVI. El retablo mayor que se aloja siguiendo la forma del ábside,
se realizó bajo el patrocinio del obispo Acosta. El contrato
para su ejecución se firmó el 13 de marzo de 1.550
y a mediados de 1.554 ya estaba concluido.
En
el lado del Evangelio se representa la figura recostada de Jessé,
origen de la genealogía de la Virgen, y junto a él
David niño con la cabeza del gigante Goliath.
El
coro de canónigos se ubica en la nave mayor.
La
primera capilla que se encuentra a la derecha es la de la Virgen
del Espino. La cubierta se reedificó a mediados del siglo
XVIII. SAN
ESTEBAN DE GORMÁZ
En
el año 883 Alfonso III conquistó la villa aunque
su repoblación no se produjo hasta comienzos del siglo
X por Gonzalo Fernández. Como lugar fronterizo entre cristianos
y musulmanes, a lo largo de aquella centuria fue protagonista
de innumerables luchas entre los dos bandos cambiando de manos
alternativamente.
La
importancia de San Esteban, a la que se refiere el "Poema
del Mío Cid" como "buena ciudad" estriba
en su ubicación junto al río Duero, sobre el que
existe un puente de piedra que era uno de los pocos pasos del
río en esta zona.
Como
lugares destacados para visitar, cabe destacar la iglesia de San Miguel y la de Nuestra Señora del Rivero.
El
Castillo de Gormaz es una de las mas impresionantes construcciones
de tipo militar levantadas en la Edad Media en Castilla, con
una longitud que se aproxima a los cuatrocientos metros y un
perímetro de sus murallas de casi un kilómetro.
Su ubicación sobre un cerro aislado que domina una amplia
extensión en todas las direcciones, que a su vez está
bordeado por el río Duero al oeste y al mediodía,
le confería una gran importancia estratégica en
una zona que a lo largo de los siglos X y XI se mantuvo
en continua disputa entre cristianos y musulmanes.
LANGA DE
DUERO
Bella
población en el extremo occidental de la provincia en
la margen derecha del Duero. El caserío está formado
por típicos edificios castellanos de piedra, madera y
adobe, que en la parte inferior suelen tener soportales. La iglesia parroquial es un edificio de notables dimensiones
de planta de cruz latina en el que se abre una portada en el
lado de la Epístola.
Domina
el pueblo un cerro donde hubo un castillo del que sólo
sobrevive la torre del homenaje, almenada y construida en piedra
de sillería bien escuadrada. La fortaleza, a la que no
se hace mención cuando el rey Alfonso VI entregó
la villa al Cid en los últimos años del siglo XI,
parece ser obra de la Baja Edad Media, quizás de comienzos
del siglo VI.
CASTILLEJO DE ROBLEDO
Un tanto alejado de las
rutas principales, muy próximo a las provincias de Burgos
y Segovias, se enclava uno de los pueblos que mejor han conservado
su sabor histórico.
Domina el caserío,
donde la piedra predomina como elemento constructivo, un castillo arruinado que debió pertenecer
a la orden del Temple. La iglesia de la Asunción en un edificio del siglo XII de una
sola nave terminada en un ábside semicircular en el que
se abren tres ventanas.
CARACENA
Al
suroeste de la fortaleza de Gormaz junto al río de su
mismo nombre se alza Caracena, población de la que se
tienen noticias ya en el año 1.136.
El
estado de semiabandono en que se encuentra la villa contrasta
con el esplendor que alcanzó en época medieval
como lo atestiguan sus dos iglesias, excelentes ejemplos del
arte románico soriano de la primera mitad del siglo XII,
y las ruinas del castillo. Este se ubica en un promontorio muy escarpado
de difícil acceso.
La iglesia de Santa maría y la iglesia de San Pedro, son otras construcciones de interés
en este pueblo.
FUENTEARMEGIL
En FUENTEARMEGIL sólo
resiste, del templo primitivo, una fila de canecillos, con diversas
esculturas rehecho o enmascarado todo lo demás. ZAYAS DE BÁSCONES
ZAYAS DE BÁSCONES
solo es en la actualidad una extensa finca Pero se conserva su
iglesia, con una interesante portada románica de cuatro
roscas, decoradas con baquetones y medias cañas, un grueso
cordón y el guardapolvos con bolas. En los capiteles contemplaremos
grandes hojas y aves afrontadas. ZAYAS DE TORRE
ZAYAS DE TORRE renovó
toda su cabecera. Quedan los muros de la nave, y sobre todo la
atractiva puerta, muy abocinada. Ésta se enmarca con ocho
vueltas apoyadas en orden alterno sobre jambas lisas o sobre
columnas. La mayoría de esos arcos se forman con un grueso
bocel y medias cañas, pero uno de los más internos
exhibe el triple zigzag tan común en obras segovianas
y único por aquí. BOCIGAS DE PERALES
BOCIGAS DE PERALES se
ubica en un paraje muy pintoresco, un vallejo rodeado de peñascos
rojizos, cincelados caprichosamente por vientos y lluvias. Su
iglesia dispone de un ábside, rehecho en su parte alta,
al que se le adosan seis delgadas columnas. En su centro existe
un ventanal, ciego ahora, limitado por varias vueltas en bocel
o con tacos. La puerta es muy suntuosa. Sus archivoltas se adornan,
la más interior con flores cruciformes inscritas en circunferencias
y con botones entre lo pétalos, y las demás con
hileras de bolas y una banda de ocho enlazados, además
de la cinta de tacos en el guardapolvos. En las impostas se dibujaron
tallos ondulantes y la única pareja de capiteles exhibe
cuadrúpedos afrontados. BERZOSA
Al rehacer la iglesia
de BERZOSA se aprovechó parte de la nave primitiva, con
su puerta muy noble. Consta esta entrada de tres archivoltas
ornadas con junquillo, ajedrezado y un vástago ondulante.
También los capiteles lucen tallas valiosas, con felinos
enfrentados, personajecabalgando, atletas y otros diversos motivos
vegetales. Interesante es el tejaroz, formado por una banda de
tacos y rústicos canecillos figurados. Además,
protegiendo lo ya señalado, se desarrolla una hermosísima
galería porticada de siete vanos, apoyados sobre haces
de cuatro columnas con capiteles sencillos, pero todo de una
armonía perfecta. VILLÁLVARO

En VILLÁLVARO,
además de la sencilla portada de la ermita del cementerio,
permanece en un total abandono, lejos del casco urbano del pueblo,
la ermita de la Virgen
de Lagunas,
resto último de un viejo desolado. De ellas se pueden
ver su ábside con esbelta ventana, y parte de sus muros.
La puerta, semiderruida pero hermosa, consta de tres archivoltas,
rellenas con un trenzado, baquetón con óvalos entre
cañas con bolas y florones en círculos. El guardapolvos
es de tacos. Estas ruinas desahuciadas, ubicadas en una soledad
absoluta, producen una intensa emoción.
ALCÓZAR
ALCÓZAR guarda
pocos restos románicos. Los más apreciables se
hallan en la arruinada ermita del cementerio, con ábside
cilíndrico. Algunos sillares reaprovechados se ven en
una de las casas. REJAS DE SAN ESTEBAN
REJAS DE SAN
ESTEBAN custodia dos templos particularmente valiosos. El actual
edificio parroquial, dedicado a San Ginés, se enriquece con una galería
porticada de vanos ahora ciegos, en la que se ensancho su entrada
mutilando uno de los ventanales. Los capiteles, en lo visible,
presentan diversas escenas, destacando el de la barca, con tres
personajes navegando en su interior. La iglesia de San Martín, correctamente restaurada,
salvóse en el momento extremo de la amenazante ruina que
puso en peligro su obra. Muestra un ábside redondo con
rico ventanal, una hermosa portada de tres archivoltas y la notable
galería de siete ventanales sobre columnas emparejadas
o en haces de cuatro fustes, con sus capiteles de grandes hojas.
"Por Tierras de Soria",
Miguel Angel Zalama,135 pág., 1995
"El Románico en Soria", Vicente Herbosa, 96
pág, 1.999 |