Yacimiento Arqueológico
de Tiermes


La ciudad de Tiermes, se halla enclavada en el suroeste de la
provincia de Soria, al norte de la Sierra de Pela, que hace de
divisoria de aguas de las cuencas hidrográficas del Duero
y Tajo.
En el marco morfoestrusctural se inscribe en el borde meridional
de la submeseta Septentrional, con un emplazamiento geográfico
estratégico defensivo, aprovechando la topografía
escarpada que dan los materiales mesozoicos del Secundario. El
Yacimiento se ubica en una plataforma rocosa con una altura entre
los 1.165 y 1.233 mtrs., en el margen izquierdo del Río
Manzanares, con una disposición elipsoide.
El entorno topográfico
del Yacimiento se puede sintetizar de la siguiente manera: páramos
al N. con alturas superiores a los 1.200 mtrs., seccionados por
el río Manzanares, dando vertientes escarpadas que dejan
a ambas márgenes del río los picos de Corra lejos
(1.294 mtrs.) y la Atalaya (1.326 mtrs.) para encajarse posteriormente
a la altura de Carrascosa de Arriba y seguir por un estrecho
corredor hasta las localidades de Las Hoces; el sector meridional
presenta un paulatino ascenso altitudinal hasta llegar a las
estribaciones de la Sierra de Pela, en donde la topografía
se vuelve más abrupta, presentando una linea de cumbres
con dirección NO-SE en la que
destacan las cotas de Rivilla (1.500 mtrs.), Margalindo (1.511
mtrs.), Rivalópez (1.521 mtrs.); linea que, a su vez,
hace de divisoria provincial, encontrándose jalonada de
portillos que se utilizan como ejes de comunicación local;
por último, en el sector oriental y occidental siguen
predominando los páramos, destacando en este último
la fértil vega del río Pedro, cuyo nacimiento,
al igual que el Manzanares, tiene lugar en dicha Sierra, ambos
tributarios de la cuenca del Duero. Sus caudales están
originados por manantiales, si bien reciben otros aportes de
arroyos que surcan la Sierra y cerros de las inmediaciones.
Por lo que respecta a
las condiciones climáticas, los páramos y serranías
se encuadran dentro del clima mediterráneo de influencia
continental, con inviernos fríos, aunque no inferior a3°
la temperatura media mensual, y veranos moderadamente cálidos
con sequia, pero sin sobrepasar los 220 de temperatura media.
La elevada altitud de la región, que oscila entre los
1.200 1 300 mtrs., así como su continentalidad, explican
la dureza de la estación invernal. Las precipitaciones son
algo más voluminosas (550 mm.) que en los alrededores,
presentando un régimen de máximos equinocciales
y mínimos en verano y menos acentuado en invierno .
Las duras condiciones
climáticas, la oscilación térmica acentuada
y la aridez explican, en cierta medida, el carácter xerófilo de la vegetación que, unido
a la acción antrópica, dan esa explicación
de monte bajo y matorral predominante y constituido, principalmente,
por encinas y plantas aromáticas.
Es obvio, pues, que las
condiciones físicas (clima, altura) no sean favorables
para el desarrollo óptimo de la agricultura; sin embargo,
la extensión de los suelos arcilloso-margosos, muy fértiles,
palían algo este defecto, permitiendo una agricultura
de cereales de invierno con moderados rendimientos por unidad
de superficie, que se localiza, principalmente, en las parameras,
aprovechando la topografía tabular que proporcionan. Por
otro lado, la Cabaña ganadera, especialmente ovina, tiene
buenas perspectivas y supone un complemento a la economía
agrícola familiar. El regadío es escaso, aunque
existen pequeños rodales en la vega del río Manzanares
y del río Pedro; estas últimas ocupan mayor extensión
(entre Noviales y la central eléctrica), aprovechando
la superficie plana del fondo del valle y la protección
que ejerce la vertiente montañosa a los vientos fríos
del N., todo lo cual permite una mayor diversificación
del cultivo.
A excepción del
regadío y zonas arcilloso-margosas, la potencialidad agrícola
es baja en términos comparativos actuales y tal vez habría
que encaminar la comarca hacia un aprovechamiento forestal, con
una adecuada repoblación que proporcionaría unos
mejores rendimientos.
"Por Tierras de
Soria", Miguel Angel Zalama,135 pág., 1995
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